La casona del barrio de Villa Urquiza no tiene timbre. Hay que golpear un gran portón metálico color lila y anunciarse a través de ese tipo de cristales que distorsionan figuras ante el ¿quién es? de la dueña de casa. El calor de un febrero especialmente tórrido en Buenos Aires ofrece una tregua, amenaza en el horizonte una tormenta de las bravas, pero Vera Fogwill, actriz y flamante directora esta refugiada en su reducto. Recién llegada del frío invierno español, mientras sufre las consecuencias de tanto aire acondicionado que se ha cebado con su garganta, en estos días de tanto trámite.Viene de presentar a su flamante criatura, “Las mantenidas sin sueños”, película que codirigió junto a Martín Desalvo, y que se estrenará este viernes 9 en doce salas españolas repartidas entre Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, San Sebastián, entre otras ciudades. Y vuelve con otro premio: el otorgado por el público en el Festival Internacional de Cine solidario, celebrado en enero. Ya son una veintena, entre los que destacan la Preselección a los Golden Globes como Mejor película extranjera en 2005, Mejor Opera Prima para el INCAA, y Mejor Película en el 9no. Festival Internacional de Cine Latino (LALIFF, USA, 2005), además de otros galardones. Mucho reconocimiento para una obra que recién fue estrenada en Chile en noviembre del año pasado, casi cuatro años después de realizarse. Y que aun no se presentó en Argentina, país de origen de los directores y protagonistas.
Mientras atiende requerimientos de la prensa española y le esquiva a un celular que no para de sonar en forma insistente, Fogwill se muestra algo sorprendida por el curioso recorrido de un film que casi sin estrenarse, ya ganó tantos premios:”es un recorrido fuera de lo común. Es la película que ha ganado más premios en los últimos veinte años en el cine argentino previo a su estreno. Tiene por un lado premios de la crítica, del publico; y por otro lado, el premio del jurado. Es raro. Lo extraño es como que golpea por lados muy distintos, y yo creo que la historia que se narra en la película tiene resonancia en lugares culturalmente muy lejanos”.
Al margen del regocijo que supone tanto premio, y la ansiedad propia del estreno que se avecina, desde su génesis hasta ahora, “Las mantenidas“ posee un largo derrotero de sinsabores, que se inicia con la debacle económica del fines del 2001 en Argentina –cuando la película estaba en fase de producción-, y continúa en el conflicto con una Productora francesa (ArtCam) que malversó fondos de un premio ganado por el guión (el Fonds Sud), obligándola a hibernar en un laboratorio, situación que retrasó su finalización. “Es frustrante por momentos que una película donde trabaja mucha gente quede guardada. Especialmente lo digo por Elsa Berenguer (Nueve Reinas, Cama adentro), que falleció el año pasado sin haber visto el estreno de su trabajo”, reflexiona Fogwill, quitándole algo de dramatismo a una historia que amenazó con convertirse en una maldición por tanto contratiempo.
Solucionados esos problemas que demoraron su presentación, la directora, prefiere mirar para adelante, ilusionada por la recepción que está teniendo en espectadores de procedencias tan distintas como los que han visto el film en diferentes parte del mundo: “tengo una sensación de extrañeza porque la película fue por todos lados en estos años y estuvo con públicos de todo el mundo. La llegada al espectador yo ya la vengo percibiendo”, confiesa una Fogwill que fue testigo directo del llanto de las espectadoras tras finalizar una presentación en Washington, EE.UU. En aquella ocasión, muchas de las mujeres presentes le confesaron su identificación con la historia narrada.
Desmitificar paradigmas
Vera Fogwill (recordada por sus papeles en Buenos Aires Viceversa, El viento se llevó lo que, Plaza de almas, entre otras) escribió el guión, dirigió y también actúa en esta comedia dramática de 97 minutos de duración, representando a Florencia, una madre drogadicta que tiene a una hija de 9 años (la niña Lucía Snieg, en el papel de Eugenia). Desde un principio, su idea no era la de ocupar el rol protagónico también: “yo no quería interpretar ningún papel en la película. La cosa es que no encontramos a nadie que quisiera trabajar gratis ensayando con una nena sin formación actoral durante ocho o nueve meses. Había que crear un vínculo, esa era la idea, así que me metí un año en una tarea pedagógica, junto a una coach que es una maestra de teatro de niños. Trabajamos juntas en todo su entrenamiento para filmar. Era un riesgo grande e hice lo posible para que salga cuidado”.
En “Las mantenidas”, la cineasta se introduce en el universo de las relaciones entre mujeres en un intento por mostrar otra forma de entender la feminidad (menstruación, embarazo, parto): “en la película pretendo desmitificar el lugar de la maternidad, por ejemplo: –detalla la actriz de Buenos Aires Viceversa- se muestra a la madre que por ahí esta saliendo de algo pero no salió. Esto demuestra que una mujer no produce un cambio porque esta embarazada y va a ser madre. Eso es mentira”. La intimidad de esas relaciones, sus costumbres, temores, sus costados oscuros; como el género femenino construye lazos de solidaridad entre sus miembros (el término mantenidas no hace referencia a lo económico, sino que está más emparentado con lo social), la lleva a reflexionar sobre una moralidad algo más universal, como la abulia que se manifiesta en determinados sectores de la sociedad (y que atraviesa a las protagonistas del film): “Me parece un síntoma para detenerse. Yo trabajo desde los 14 años y tengo amigos que dicen “Uy, tengo que ir a trabajar”, quejándose; o “no me interesa nada”. Me parece muy respetable esa postura. Ofrezco una mirada y me interesa reflexionar sobre cual es el daño moral que hay en la sociedad para provocar esta abulia generalizada, y si en esa abulia no se esconde un sentido místico de la vida”.
El film empieza con un tono dramático y de a poco, las distintas situaciones que les suceden a las protagonistas y su entorno, (un elenco de gran nivel compuesto por Edda Díaz, Elsa Berenguer, Mirta Busnelli, Mía Maestro y Gastón Pauls, entre otros) van produciendo un quiebre que deriva hacia la comedia. El resultado de este tránsito genera cierta perplejidad en parte del público: “se preguntan ¿esto no era una tragedia? Se genera un espacio de confusión entonces: el espectador se testea a sí mismo el grado de libertad que tiene; entonces, unos se ríen y otros lloran. Hay peleas entre ellos. Algunos captan una cosa y otros, algo diferente. Eso es porque la película está viva”, remata la actriz.
Mantenidas babasónicas
Mención aparte merece la banda sonora del film, realizada por Babasónicos. No es la primera vez que la música de la banda de Lanús participa en el soundtrack de un film: Babasónicos grabó el tema “Farsa” para la coproducción española-mexicana “La hija del caníbal” dirigida por Antonio Serrano en 2003, y participó con “Dardo” en “Santos Peregrinos”, película rodada por el mexicano Juan Carlos Carrasco en 2004. Con Vera Fogwill, la colaboración se remonta ocho años atrás, cuando la entonces dramaturga intentaba darle vida a la obra “Chica Fría”, (un monólogo de una joven que era una cantante de rock muy alternativa, con pocas fans, muy mala en lo que hacía), “Siempre me gustaron los Babasónicos. Entonces, para esa obra, yo había escrito unas letras y los llamé para ver si querían hacer la música. Adrián las rescribió, y así nació “Suicidémonos”.
A la hora de trabajar en el guión de su ópera prima, Fogwill escribe partes de la canción central del film (“Las mantenidas”) y se las ofrece a Adrián Dárgelos para que sobre esa idea elabore el tema principal. A partir de allí, la banda compone una gran cantidad de material que aparece en diferentes momentos del film, entre los que sobresalen “Mantel bucólico”, canción que tiene una especie de “atmósfera infantil”: es el tema que escucha Eugenia, la hija de la cineasta en la ficción. “Mantel” funciona como el espíritu de la película para la directora, ya que también era el que amenizaba las jornadas en el set de filmación durante el rodaje, y el que de alguna manera servía como una suerte de “generador de climas”.
En la banda sonora, Fogwill también incluye la vieja “Suicidémonos”, convertida en “Suicidate”, rescatándolo de su vieja obra teatral, que no se llegó a estrenar. En el momento de la edición de la película, la directora encuentra el lugar para colocar la canción –una de sus preferidas- y la rescata del olvido.
Muchos de los temas que Babasónicos grabó para ese disco entre junio y julio de 2003, finalmente no se incluyeron en la edición final. La cineasta lo explica de esta manera: “lo que nos pasó como directores es que la música era muy buena. Demasiado. Entonces, si cargábamos la película en la música, la historia perdía. Desde su espíritu, el film llamaba a cierta austeridad, crudeza. No es una película que vas a ver y siempre hay una banda sonora todo el tiempo”.
En abril “Las mantenidas sin sueños” se estrena en Argentina. La fecha estipulada es el 26, aunque la directora está en tratativas para presentarla en el BAFICI, el 9no Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, a celebrarse entre el 3 y el 15 de ese mismo mes. En principio, la película iba a estrenarse en noviembre del año pasado, pero la distribuidora argentina decidió que no era fecha propicia. “Para esa fecha –agrega Fogwill- aparecieron una gran cantidad de películas y el distribuidor argentino consideró que no era el momento adecuado. Había problemas con las salas, una media de espectadores muy baja, y entonces dijo que prefería esperar hasta abril o marzo donde cambiaría el panorama”. La actriz y directora es cautelosa en sus expectativas ante el inminente estreno en Argentina: “es complicado estrenar películas independientes. Siempre tenés otra con mas producción, están las que vienen de afuera. Se estrenan muchas películas argentinas de golpe, y no hay un público que acompañe esa cantidad. La gente va a ver una película argentina por mes, capaz. Creo que es una película que requiere el boca a boca, sobre todo porque nosotros no tenemos un gran aparato de difusión para que la gente se entere. A veces estrenar acá, es mas un parto que un placer. Empiezan a tener lugar otro tipo de intereses que están lejos del arte y que a mi no me interesan. Hay que esperar”.
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